Para seros sinceros, cada vez que encuentro un músico callejero por la calle, experimento extraña sensación de identificación, y a la misma vez de admiración, y de cariño. Como ser humano, nos atrae la música, pues ya los formalistas rusos explicaron cómo, desde que estamos en las barrigas de nuestras madres, sentimos una inclinación por el ritmo, debido a los latidos de nuestra madre.
Lo que suelo ser hacer, en este tipo de situaciones, es pararme a escucharles y por supuesto, darles lo poco de dinero en efectivo que llevo, esto es, “el cash” que dicen nuestros queridos ingleses. Y es que en toda esta admiración o atracción por apoyar a estos músicos callejeros y artistas emergentes que siento, como Quevedo, el cantante, creo que reside un pensamiento más profundo, porque yo, como ellos, sueño con un día alcanzar mis metas, y sé lo difícil que puede llegar a ser levantar tu proyecto de la nada, porque es de la nada, cómo surgen estas cosas. En este sentido, respeto, en gran medida, a las personas que son autónomas y que han fundado una empresa propia, desde cuyos negocios son un restaurante, a un hotel, o incluso una página web. Yo también ando como loca, detrás de la persecución de sueños (soy una persona muy soñadora y ambiciosa, al menos creo serlo) y uno de los más inmediato no es otro que el de ser profesora.
Sé que, en la búsqueda de los ideales, hay días en que uno está más arriba, y otros, en los que está más abajo. Pero igual que los músicos callejeros y emergentes, tener la fuerza y motivación suficiente para hacer de nuestro sueño una realidad. Y estas serían las razones por las que admiro tanto a los músicos callejeros
Os dejo un vídeo de la chica de una actuación que he visto esta mañana. Seguidla en Instagram y Youtube, TikTok @vaschili :
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