Supongo que ciertos comportamientos entusiastas, que tengo ahora, serán las típicas cosas de las que, pasado un tiempo, me preguntaré por qué las hice. Son comportamientos que no entenderé y me diré que qué me llevó a pensar así y a actuar de esa manera. La verdad es que odio que me pase esto, y tener que sentir vergüenza por aquello que viví. La vergüenza no debería existir, aunque entiendo que es una emoción muy necesaria, como las otras y que cumple su función. A veces, me sorprende lo atrevida que puedo llegar a ser. Me sorprende y me admiro. A veces, para bien y otras, para mal. Pero la verdad es que, hace unos meses, solté la preocupación de estar siempre pensando de hacer según qué cosas de las que me vaya arrepentir luego. Bueno, tiene sus cosas malas y buenas. Me ha servido de mucho el arrepentimiento.
Prefiero quedarme con el sentimiento de ternura, cuando analizo mi pasado, y comprenderme, aunque a veces no pueda dejar de sentir cierta vergüencilla.
No sé si lo que estoy escribiendo tiene algún tipo de fundamento psicológico, o coherencia, pero doy fe que me pasa y temo que me pase en el futuro, pero bueno es señal de que estoy viva y de que somos humanos, al fin y al cabo.
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